Megaflittchen



Que estoy prendado de estos ojitos, oigan. Que se los tengo que de poner. Que no puedo resistirme. [La música es de Stereo Total, total, total].


6 Revelaciones:

Harry Sonfór dijo...

Toma, como que es la Anna Karina. Hace unas semanas me compré el dvd de «Vivir su vida» del Godard para verla de nuevo. Es mona ¿eh?

lady in the radiator dijo...

Me gusta la música.
Me gusta lo de ir empaquetada entre dos señores con el pelete al viento.

Alberich dijo...

Pues si, oiga: ¡Que ojos y que música!...Muchas gracias, Arkab.

Spanique dijo...

Mire lo que me he encontrado Arkab

http://jenesaispop.com/2010/03/30/posible-reunion-de-abba/

Arkab dijo...

Pues sí, la Anna Karina, Harry. Ay. Me gusta que le guste, lady. Gracias a usted, Alberich. Y a usted también, Soeur Spanique, nique, nique (pánico me ha dado pensar en una vuelta a lo Rollings Stone, quízir, a lo Las Chicas de Oro).

Anónimo dijo...

Jo, peli francesa en blanco y negro tirando a sepia o tinta de speia -¿se deletrea asín?-; ye-ye ayiornato y Anna Karina.

Hoy ya es un día mejor.

Orfeo Euclides


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas