Sam El Jabonoso


«¿Es verosímil que un nabo luche por convertirse en un hombre?».

Esta pregunta la hacía de forma retórica, y con el gracejo que le caracterizaba, Samuel Wilberforce (1805-1873), obispo y, sin embargo, miembro de la Royal Society británica, un señor capaz de retorcer un argumento hasta convencer de manera muy sinuosa al público ignorante de la postura que mantenía en sus debates públicos, razón por la que fue conocido como Soapy Sam, esto es, Sam el Jabonoso. Bueno, en realidad también fue conocido así porque en esos debates tenía la costumbre de frotarse las manos como hacía, por ejemplo, Aznar intentando convencer de la existencia de armas masivas de destrucción masiva en Iraq o de que no es el padre del hijo de Rachida Dati (con el pelazo que tiene ese líder cósmico yo me lo creo todo). Bien, Wilberforce mantuvo una interesantísima controversia con Thomas Henry Huxley (1825-1895), un científico que se tomaba muy a pecho las ideas de Darwin y que se atrevía a defenderlas con enfásis y bastante sentido, científico y común, dado que aquél era más dado a entretenerse con las lombrices de tierra que a contestar a besugos como el Wilberforce. En El Tamiz─qué palabra más bonita tamiz, repítanla, tamiz, tamiz, tamiz, tamiz, hasta que pierda su significado y sólo sean fonemas, verán qué gustico que da─, ay, que me he perdido; ya está: en El Tamiz tienen disponible un excelente artículo del debate Huxley-Wilberforce, que ambos mantuvieron el 30 de Junio de 1860 en la Royal Society, incluyendo fotograbados y dibujos que se hicieron en la época. Muy bonito todo.

La fotografía de arriba, virada a sepia como buenamente he podido, es realmente de Darwin pero photochopeado con imágenes originales suyas y es la empleada para la gran exposición dedicada a él en el Museo de Historia Natural de Londres. Pueden ver el cartel en la web oficial.

6 Revelaciones:

Harry Sonfór dijo...

¡Ole, si sale hasta Richard Owen poniendo ojitos! luego le saco un rato y me lo leo tranquilo, sí. Muchas gracias.

Helter dijo...

La verdad es que en esa afoto de la web, Darwin me recuerda un poco a Copito de Nieve cuando estaba de buen humor.

Badil dijo...

Menos mal que mañana es fiesta en Zaralandia (San Valero ventolero y rosconero) y podremos disfrutar de la contienda. Que solo he mirado "los santos", y algunos tienen pinta de soltar una mascá ya en el primer asalto.

Trikki dijo...

Ay¡

Helter dijo...

¿Usted también está afónico, Trikki?

Trikki dijo...

No,que va, que me pareció Jose Luis Cuerda el San (Froilán)Jabonoso,


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas