Perelman en el metro




Esta foto es lo último noticiable que se conoce de Grigori «Grisha» Yakovlevich Perelman (San Petersburgo, 1966), más conocido en su casa como Григорий Яковлевич Перельман. La foto fue realizada el 20 de junio de 2007 en el metro de San Petersburgo y, no se lo van a creer, no fue tomada por lady in the radiator.

8 Revelaciones:

lady in the radiator dijo...

Para un día que saco la cámara del bolso y ¡zaca! ahí estaba. Otro, más audaz, desenfundó el i-foun y se llevó los laureles.
Ya no me pasa otra vez, me digo(siempre)

lady in the radiator dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/Grigori_Perelm%C3%A1n

Oiga, no estoy segura de haber comprendido a Pointcagué y a Perelman, pero ¿me están diciendo que mis regiones problemáticas irán adquiriendo gradual y certeramente su forma canónica racional así, sin más, sin levantarme de la silla? ¡Yujuu! (Ya sabía yo que las dietas eran una tontería.)

Badil dijo...

¡Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

(No sabía yo que la lady era paparachi de nobeles)

lady in the radiator dijo...

si están buenos, sí

Helter dijo...

Yo el único Nobel que he fotografiao es un paquete. Vacío, además.

¡Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Helter dijo...

Que Buda les conserve al señor Palop muchos años, Arkab.

Harry Sonfór dijo...

Ay, que ha vuelto el grito:
¡Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Con lo que me gusta y lo tenía olvidado.

miguelgato dijo...

Hala maño que me dice usté a mi cuando no escribo, pero estoy de ver al tio este del metro hasta las tetas.


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas