Buenos días




He preferido comer tres galletitas dietéticas de maíz mientras miraba la mampara beige a consultar un manual de sociedades de garantía recíproca. He preferido garabatear dibujos extraños en una cuartilla a bajar a la cafetería y comerme media tostada con jamón y un café con leche. He preferido buscar un sacapuntas olvidado en un cajón y afilar siete lápices sin punta del portalápices a ver el nuevo organigrama de la empresa. He preferido trazar una ruta en un mapa de Turquía mientras tarareaba Ojos verdes a leer noticias de empresa en la intranet. Hoy estoy que me salgo, como encuentre un cursillo de técnicas de encuadernación antiguas, no me va a quedar más remedio que apuntarme. Pero antes voy a echarle otro vistazo a la foto de Maria Christodoulou en la escuela de Limassol (Chipre), en 1910. Con qué descaro mira a la cámara recostada en primer plano.

4 Revelaciones:

Trikki dijo...

Que si oiga, que será la primavera, que yo tambien estoy de un vago que lo flipas.

Helter dijo...

Yo vaga precisamente no estoy, pero estoy más difusa que Patty Diphusa. Incluso me siento borrosa y difuminada. ¿Seguro que lo de la foto es Chipre? Es que me recuerda terriblemente a Circa.

david dijo...

Oiga, sí, qué guapas todas. Y el hombrecico del bigote ahí, que se le ve tan poca cosa entre tanta muchacha.

Arkab dijo...

Y la profesora en el centro junto al microscopio... David-Harry. ¿Que no me han visto el microscopio? Oj


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas