El moleskine apócrifo de Anni-Frid-Synni Lyngstad




Supuestamente, la foto de arriba es la del moleskine apócrifo de Su Alteza Serenísima la Princesa Anni-Frid Reuss von Plauen, antes conocida como Anni-Frid-Synni Lygstad. En el mismo puede leerse, en sueco y con cierta dificultad, el texto «Que te den, Benny; que te den». Yo no termino de creerme que esta encantadora criatura nacida un quince de noviembre de 1945 haya escrito tal cosa, pero no lo descarto.

5 Revelaciones:

Helter dijo...

Jamás se fíe de las encantadoras criaturas. Los corderos disfrazados bajo piel de lobo son sin duda los peores.

Harry Sonfór dijo...

¿También Anni-Frid-Synni Lyngstad con moleskines? Madre mía, qué no parar.

Badil dijo...

El aprobao en caligrafía es tongo. ¿Qué le prometió a la profe que le cantaba o que no? Porque esta es la amigota de la gordi de bABBA ¿no?.

Harry Sonfór dijo...

Si es que la Badil lo hace para provocar... si es que es para provocar... no debemos dejarnos llevar por la furia y la ira... que es para provocar... Usted templao, Arkab, templao. Ahí.

Harry Sonfór dijo...

Oiga, Arkab, que usted se preguntará ¿y quién cumple años mañana martes? o no se lo preguntará, pero se lo digo igual. David Hemmings. Ese. El mismo, el de «Blow Up» de Antonioni. Ese señor rubillo con cara de no pensar mucho o de pensar cosas poco claras. Pues bien, mire lo que le voy a decir: a David Hemmings un día que fue a la peluquería, chaca, una peluquera le recortó las cejas. Se lo juro, y si no me cree, busque fotos de David Hemmings ya de mayor y verá. ¿Se las recortó o no se las recortó? Se las recortó. Sí. Así es. No puede ser de otra forma.


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas