Parlophone IV



3 Revelaciones:

Harry Sonfór dijo...

Oiga, Arkab, interesado por este tema musical he acudido al youtube y he encontrado un vídeo-clip de la misma canción cantado por la misma señora pero más movido que el suyo, con unas ruletas girando y unas señoritas vestidas con bañadores provocativos y moviéndose como si estuvieran en una sesión de rehabilitación muscular que es digno de ver. ¿Lo ha visto ya? ¿a que es bueno? ¿Que no lo ha visto? ¡Corra a verlo de inmediato, por el amor de dios!

Arkab dijo...

No otra cosa sino ese vídeo llevóme a este parlophone, amigo Harry. Gran vídeo y enorme canción, en la que parece que Kay Starr no alcanzará nunca la última nota pero siempre lo consigue. Habrá podido también observar otro vídeo en el que junto a otras dos señoritas se monta una orgía (musical, Trikki, no se moleste en buscarlo) junto a Tyron Power, el señor que después, algunas lenguas dicen que aturdido, de aquello perpetraría a su hija Romina. [Espero que estas cosurrias no las lea JM- y me desherede].

Harry Sonfór dijo...

Oiga, no lo he visto, que llevo un fin de semana de traka pinta que te pinta el jardín, que si pongo esta planta que si pongo la otra. Mañana sin más tardar que me miro el vídeo de un tyrón (ojo al humor fino de usar el apellido del actor para cerrar la frase).


The Goldfinch Carel Fabritivs (1654, año de su muerte)

Ernst Haeckel

Ernst Heinrich Philipp August Haeckel
(* 16. Februar 1834 in Potsdam; † 9. August 1919 in Jena)
war ein deutscher Zoologe und Philosoph.

Portraits

Lithographies

Kunstformen der Natur


El órgano fantasma

«Cuenta Montaigne que cuenta el piadoso Santiago de la Vorágine que en un pueblo de Alsacia vivía un hombre que tenía adherido a su cuerpo el cuerpo más pequeño de otro hombre, una especie de bebé descabezado que se clavaba a su huésped más grande a partir del cuello. Un médico peregrino se ofreció a extirpar la anomalía con ayuda de un cirujano local. Una vez concluida la operación, el paciente se mostró muy agradecido y contento. El médico peregrino no le cobró un céntimo y a cambio sólo le pidió que le dejara llevarse el cuerpecillo extirpado y convenientemente disecado para exhibirlo por doquier como prueba de su talento. Semanas después, el paciente empezó a dar señales de una terrible melancolía: decía seguir sintiendo la presencia de aquel cuerpecillo, como si aún lo llevara adherido a sus carnes y declaraba que su ausencia le hería el espíritu mucho más que otrora su presencia el cuerpo. Según algunos comentaristas, el hombre acabó vagando por la tierra como un alma en pena. Otros autores afirman que el paciente sencillamente murió de tristeza dos meses después de la cirugía. Respecto a la suerte del médico el veredicto de todos es unánime: pagó su vanidad con la muerte a manos de unos salteadores de caminos». Monstruos y fenómenos extraordinarios de la Edad Media, Patricio Ferrufino S.J.
Citado por Santiago Cárdenas